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jueves, 9 de marzo de 2017

¡Hijueputa, malparida!

Hoy -jueves 9 de marzo de 2017- vi La Mujer del animal. Fui con MaE. Lo dudé varias veces. Casi no sale porque el almuerzo estuvo tarde. Reservamos en el cinema de Cine Tonalá pero al final fuimos al Embajador, así como lo había planeado.

Esta película es brutal. Primero aparece la felicidad, la sonrisa y la travesura en Amparo, un joven de 18 años proveniente de Argelia, Antioquia. No me acuerdo si su edad era 15 o 19 años. La música es suave y apenas la necesaria para mostrarnos una historia desgarradora en las montañas del barrio Popular de Medellín. La música es como un viento ondulante, suave, duro, sube y baja. También así sentí el ritmo de la película. Como a la media hora sentí una fuerza descomunal o un demonio que me aprisionaba el pecho y cerraba los ojos para no ver cuando me iban a golpear.

Libardo aparece atisbando a Amparo mientras ella se cambia de ropa -la que regaló Olga para ir trabajar a una tienda de perfumes. Y allí se conecta La mujer del animal con Psicosis de Hitchcok. Fue la primera referencia cinematográfica. El voyerismo como elemento de la mirada patriarcal que devela a las mujeres como objeto de deseo, tal como lo dijo la crítica cinematográfica feminista psicoanalítica.

Me pareció que las luces de la ciudad en la noche se conectaban con la película Los Nadie de Juan Sebastián Mesa. No vi más referencias cinematográficas. Lo demás que diga será porque lo he leído en otras críticas cinematográficas.

Lloré varias veces. Pensé que es difícil maquillar un lugar porque imaginé que los ladrillos de bloque y las tejas de zinc no existían en 1970. Pero el vestuario estuvo bien cuidado. Utilizaron los relojes, sandalias, faldas y camisa de esa época.

El título "¡Hijueputa, malparida!" -de esta entrada del blog- alude a que las mujeres hubiéramos nacido mal, nacimos en un mundo negado para nosotras, en un mundo para hombres desgraciados y contenidos de mal, un mundo malvado. Me pregunto ¿qué bueno tuvo el animal en la vida real? Uno o una nunca es totalmente bueno ni totalmente malo.

Me llamó la atención que el contenido religioso solo aparece al principio y al final de la película. Lo demás son golpes, humillación, vejámenes, ultraje, negación de ser humano, jueteras con machete, robo, violación, hambre, borrachera, insultos, sangre, obsesión con las niñas vírgenes. En eso si conecta la religión. La virginidad como un símbolo de fortuna. Como el regalo de los dioses para los malvados. Y la violación como la repetición de la maldad, del deseo desenfrenado de tanatos, de la muerte.


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