Casi no pude dormir anoche. En lo poquito que dormí, soñé que habíamos construido una casa con caña o varas, no tenía bases y vigas. Tenía corredores, puertas y ventanas. De dos plantas. De pronto entraba July y con ella recogía ropa vieja y regada por varios cuartos. En un instante la casa se cayó inclinándose hacia un lado. No hubo heridos, pero se derrumbó. Hasta ahí llegó la casa.
Hoy renuncié al trabajo después de varias veces de decirlo y no hacerlo. Mi hermana me apoyó y me impulsó. Cada día que pasaba sentía desazón e intranquilidad. Cierro este ciclo y abro otro. Ahora me espera cada día sin tanta preocupación.
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viernes, 17 de julio de 2015
viernes, 10 de julio de 2015
Todo va ir bien
Todo va ir bien. Es el letrero de Annika que se va de vacaciones a descansar en este verano. Ese título me lo apropio en español para mí. Me lo robo sin pedirlo prestado.
Todo va mejor esta semana. Ha sido un cambio grandioso. Por fin veo que mi trabajo lo reconocen. Lo feo es que se da en una situación en la cual una de mis compañeras líder de consulta previa, sufrió un accidente y parece como si le quitara el banquillo. Pero para nada. Lo menos que me interesa es ser líder. Prefiero que otro tome las riendas del poder y se responsabilice de las decisiones, mientras que yo soy multitareas.
Todo empezó como un favor, de acompañar unas reuniones para hacer unas actas, tomar listados de asistencia y fotografías. Dije que si, sin pensarlo. No iba decir que no, porque tengo la experiencia para trabajar con comunidades étnicas, parecía sencillo, pero esa salida de campo fue como una prueba de adaptabilidad a todo, sin planeación y todo improvisado. A prueba de flexibilidad. Al final es el cliente quien ve en mi habilidades para escribir, claro que no confío mucho en sus alabanzas porque lo que se escribe es sujeto a múltiples interpretaciones dependiendo de quién lo lea, y como se escriben a mano esas actas, ¡está en caliente!, sin tener la posibilidad de pensar con tiempo la forma de redactar, sino que escribo tomando notas muy rápidamente para coger lo que la gente dice.
Hoy estoy contenta. Necesito escribirlo y creerme que mi trabajo también vale. Después de una racha de baja autoestima, depresión, sin ánimos de nada, durante más de 8 meses; hoy digo: por fin veo una luz en el camino. Sé que mi vida no es solo trabajo, sino también reirrme, caminar, tomar agua de panela, hablar con mis padres, ver teatro y estar en cine. Por eso mañana iré a caminar a Monserrate con Nelsón, y después me encontraré con mi amiga Nina. También me hace falta MaE, una amiga muy especial, espero visitarla el domingo. Y ese día en la tarde me veré con Manuel, una amigo que aunque me defraudó y me trató mal, voy a felicitarlo por su casamiento, y me encontraré con Eveling y Lina, mis amados amigos y amigas de teatro estudio Unal.
Todo va mejor esta semana. Ha sido un cambio grandioso. Por fin veo que mi trabajo lo reconocen. Lo feo es que se da en una situación en la cual una de mis compañeras líder de consulta previa, sufrió un accidente y parece como si le quitara el banquillo. Pero para nada. Lo menos que me interesa es ser líder. Prefiero que otro tome las riendas del poder y se responsabilice de las decisiones, mientras que yo soy multitareas.
Todo empezó como un favor, de acompañar unas reuniones para hacer unas actas, tomar listados de asistencia y fotografías. Dije que si, sin pensarlo. No iba decir que no, porque tengo la experiencia para trabajar con comunidades étnicas, parecía sencillo, pero esa salida de campo fue como una prueba de adaptabilidad a todo, sin planeación y todo improvisado. A prueba de flexibilidad. Al final es el cliente quien ve en mi habilidades para escribir, claro que no confío mucho en sus alabanzas porque lo que se escribe es sujeto a múltiples interpretaciones dependiendo de quién lo lea, y como se escriben a mano esas actas, ¡está en caliente!, sin tener la posibilidad de pensar con tiempo la forma de redactar, sino que escribo tomando notas muy rápidamente para coger lo que la gente dice.
Hoy estoy contenta. Necesito escribirlo y creerme que mi trabajo también vale. Después de una racha de baja autoestima, depresión, sin ánimos de nada, durante más de 8 meses; hoy digo: por fin veo una luz en el camino. Sé que mi vida no es solo trabajo, sino también reirrme, caminar, tomar agua de panela, hablar con mis padres, ver teatro y estar en cine. Por eso mañana iré a caminar a Monserrate con Nelsón, y después me encontraré con mi amiga Nina. También me hace falta MaE, una amiga muy especial, espero visitarla el domingo. Y ese día en la tarde me veré con Manuel, una amigo que aunque me defraudó y me trató mal, voy a felicitarlo por su casamiento, y me encontraré con Eveling y Lina, mis amados amigos y amigas de teatro estudio Unal.
lunes, 29 de junio de 2015
Chinú
Estoy desde el martes de la semana pasada en campo. Han pasado cosas a prueba de adaptación. El equipo de computo hizo falta desde la salida, y cuando llegó se daño el puerto que conecta con el cable de poder. Ha dado chasquido y todo, parece que hay corto circuito. Y el que alquilé no proyectó la presentación. Cero y van tres.
Luego, nada se sabe. La planeación de este proyecto es No sé, y reirse para no estresarse jajaja No hay programación y todo es al día; como vaya saliendo la cosa.
Bueno, pa contarles el título de esta entrada. Chinú es un municipio de Córdoba. Pensaba que era un pueblo feo, y resulta que no. Es muy bonito. Tiene esa magia blanca de las paredes de las casas, su calor, la música, y esos picós gigantes (parlantes), su gente costeña hablando comiendose las eses, su manera de nombrar las cosas es diferente, como indicar cómo llegar a una calle es: "Conta las calle. Yo te digo. Allá queda la 15. Despué la 19. Y así..."
El sábado había sol esplendoroso que cerraba la buena noticia de descansar el domingo. Tenía día libre. Estaba con Caro, y fuimos al festival del porro en San Pelayo. Qué cantidad de músicos. Super chevere para los oídos y la mente esas notas musicales ineditas de las bandas que participan en el festival.
Hacía rato no tomaba pola y con ese calor en San Pelayo, vino la una y luego la otra, hasta llegar a seis.
Ahorita unas hormiguitas se comen un pedazo de plátano frito, al lado de la cama y me acompañan unas cuantas hormigas que corren como Usain Bolt.
Otra historia pequeñita que me llamó la atención son las pantaletas de repollo de las niñas, son con una flor de encaje grande en el trasero. Son muy chistosas. Me contaron que es una tradición desde las abuelas, y todavía se conserva.
Luego, nada se sabe. La planeación de este proyecto es No sé, y reirse para no estresarse jajaja No hay programación y todo es al día; como vaya saliendo la cosa.
Bueno, pa contarles el título de esta entrada. Chinú es un municipio de Córdoba. Pensaba que era un pueblo feo, y resulta que no. Es muy bonito. Tiene esa magia blanca de las paredes de las casas, su calor, la música, y esos picós gigantes (parlantes), su gente costeña hablando comiendose las eses, su manera de nombrar las cosas es diferente, como indicar cómo llegar a una calle es: "Conta las calle. Yo te digo. Allá queda la 15. Despué la 19. Y así..."
El sábado había sol esplendoroso que cerraba la buena noticia de descansar el domingo. Tenía día libre. Estaba con Caro, y fuimos al festival del porro en San Pelayo. Qué cantidad de músicos. Super chevere para los oídos y la mente esas notas musicales ineditas de las bandas que participan en el festival.
Hacía rato no tomaba pola y con ese calor en San Pelayo, vino la una y luego la otra, hasta llegar a seis.
Ahorita unas hormiguitas se comen un pedazo de plátano frito, al lado de la cama y me acompañan unas cuantas hormigas que corren como Usain Bolt.
Otra historia pequeñita que me llamó la atención son las pantaletas de repollo de las niñas, son con una flor de encaje grande en el trasero. Son muy chistosas. Me contaron que es una tradición desde las abuelas, y todavía se conserva.
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