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viernes, 8 de diciembre de 2017

Palabras tirando del gatillo

Algunas frases que me vuelan la cabeza:

-¡Dígame!, ¿de dónde es usted? Cómo viene aquí a hablarle a la gente sin saber su contexto, su historia, su lucha en el conflicto armado. Me dijeron que es trabajadora social. ¿Cuál es la formación profesional que reciben hoy?... Cómo se atreve a hablarle a las comunidades así...
-Mi ética profesional y mis datos personales no son alcance de esta reunión. Con mucho gusto al finalizar la reunión, de manera personal, puedo responderle esa pregunta.

(finalizada la reunión)

-Y, usted, ¿de dónde es?
-De Boyacá.
-Somos paisanas. Y me siento como un demonio. Con eso entenderá todo.

***

-Ud ayer por qué ni siquiera me saludo???
-Mi profe querida. La respuesta real es que la pena no me dejó. La bobada. Ya me da pena acercarme y ¿qué le digo?, que sigo como el fracaso. Apenas me complazco yendo a sus eventos y teniendo la fortuna de escuchar tan agudas investigaciones sobre cine colombiano. (Por lo visto, alcanzó a ver mi cabeza rapada desde su silla de conferenciante)

***

-¡Esto no tiene sentido!
-Pero qué dice Alba. Cálmese. No se atormente. Igual el trabajo toca hacerlo. No lo vea así. Distráigase y ya verá que haciéndolo es la única manera de manejar la presión.
-No puede ser que la vida sea solo trabajo. Debo tener vida propia. Debemos tener vida propia. 

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