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domingo, 15 de marzo de 2015

Domingo

Hoy, caminé a comprar unos calzoncillos y sacos para mi hermano. Anoche, un lindo concierto de Chucho Vádes. Música afrocubana o jazz latino para hacer mover el alma. Volvimos a casa caminando. Recordé que esta caminata la había hecho dos veces, una, con Cámara y, otra, con Carlos. Anoche, fue mi tercera caminata con lo fascinante del peligro y la oscuridad.

El otro día hice unos dibujos con mi hermana. Cada una debía dibujarse a sí misma, para una prueba psicológica. Al dibujarme mi aspecto era masculino y medianamente pequeño. El dibujo de mi hermana, con su mirada malvada o picara que luego se arregló rellenando el círculo con el lápiz, sus hombros marcados como un cuadro y su forma de embudo en la cintura para señalar que el gimnasio le ha servido para moldearla. Mi dibujo fue simple y sencillo, mi cabeza y mi rostro fue lo que más sorprendió, muy masculino y de niño. No ví un adulto o adulta, pareciera sin género. Pero obvio, sí tiene. De pronto tengo ganas de negar mi apariencia masculina sin maquillaje, ni peinado. Me gusta lo práctico, rápido y ágil de mi peinado, no tengo que pensar cómo gustar o verme bien, simplemente me baño y así quedo, tal cual salgo de la ducha, lista a enfrentar el mundo.

Hoy decidí aprender alemán aunque necesité aprender inglés. Este texto fue pulido por mi hermano Samuel.

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