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domingo, 24 de agosto de 2014

Vestuario

Varias veces he sentido la mirada scanner, resultado: desaprobación, desconfianza, etc. Recuerdo que una vez no me quisieron vender un café en Oma, otro día no me dejaron entrar a Candelario, un celador no creía que yo fuera amiga de un amigo que vive cerca a Unicentro, un celador de Beer Company no creía que yo tenía una amiga en ese recinto y, me dijo, ¿será el personal de cocina?, y hoy un taxista al verme con mi ruana no quería llevarme al terminal. Ah! ¿qué será?, ¿qué será?...
Como dice una amiga, a una la tratan como se vista. Pues no! Me seguiré poniendo los zapatos que me gustan, los pantalones, mi ruana, lo que hace que soy yo. Mundo desquiciado por el vestido.

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